Con motivo de la invitación que surgió desde la comunidad educativa Domingo Faustino Sarmiento de la localidad de San Antonio de los Cobres, para con los familiares de los desaparecidos del ARA San Juan y puedan asistir al juramento de la Bandera de los chicos del 4° grado de la institución organizadora y la escuela Maestro Victorino Sosa. Diario El Andino de Salta mantuvo contacto con Cintia Juárez, hermana de Víctor Marcelo Enríquez, suboficial comunicante del submarino buscado hace más de cien días.

Para la hermana este hecho de que en un acto de esta envergadura sean convocados los familiares del ARA San Juan, sirve para que de alguna manera se contribuya a la memoria de los desparecidos en alta mar. Por ello ante la consulta de como tomaban está invitación señaló “Más que nada agradecidos porque de esta manera, no los están olvidando, porque últimamente los medios de comunicación, todos, están haciendo olvido de lo que pasó”. “Nosotros con el tema de la marcha, ya la hicimos tres veces y se veían muy pocos medios”. “Para nosotros es muy triste a más de 100 días, no tenemos noticias de nada”. “Entonces que lo reconozcan así, nos alegra mucho, por lo menos cubre un poquito ese vacío que tenemos”. “Yo quiero que se lo recuerde como un héroe”. “Mi madre y una sobrina asistirían al acto en San Antonio de los Cobres”.

Estuvo en servicio más de 20 años y dejó en este mundo a toda una parentela, a su esposa y dos nenas, una de seis y otra de once años. Actualmente residiendo en Mar del Plata, lugar que fue el último asiento del suboficial proveniente de la calurosa Anta de nuestra provincia.

Cuando comenzó esta carrera era solo un joven que buscaba hacer lo que que soñaba y con mucho sacrificio pudo lograr ser miembro de la Armada Argentina.
“Mi hermano Siempre estuvo orgulloso de lo que hizo, él amaba su trabajo, amaba el submarino”. “Él contaba con mucho orgullo cada embarque que hacía, las cosas que le pasaba, le gustaba muchísimo”. “Para mí eso es bueno porque laburar de lo que a uno le gusta, no todos pueden, y él, lo hacía”.

En la familia tuvo como referente a su hermano mayor, Rafael Enriquez, hoy ya retirado de la fuerza y o casualidad fue al último familiar a quien vio antes de partir, aquel 8 de noviembre del año pasado. Por circunstancias de la vida hacían seis años que no se veían.
Cintia recuerda que el día del embarque, su pequeña estaba cumpliendo un año más. “Antes de embarcar ese 8 de noviembre, era al cumpleaños de mi nena y mandó un mensaje saludándola, diciendo que justo ese mediodía se embarcaban”. “Habló con sus nenas, también llamó a mi mamá, él era así, cada vez que salía, llamaba; y nos decía en 10 o 15 días los vuelvo a llamar y era esperar su mensaje; todas las veces ponía: Llegué a tierra”. “Él decía que el 27 o 28 de noviembre ya iban a estar en Mar del Plata ese fue el último mensaje que dejó”. culminó

Fuente: El andino de Salta

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