Tiene 24 años y su víctima solo 16. Está en libertad. El padre reclamó el abuso y recibió una amenaza de muerte.
Un apesadumbrado ciudadano salteño, radicado en Anta, tuvo que dirigirse a una comisaría de esta capital para ver si su indignación de padre logra eco en la Justicia y si ésta finalmente corta por lo sano la ascendente carrera de violador a un guitarrista evangélico, famoso en los pagos de Apolinario Saravia.
En su queja penal, radicada en la Comisaría 17, el padre de una adolescente de 16 años dejó en claro su temor a ser reprimido por arma de fuego por haberle reclamado a un folclorista y pastor evangélico de Apolinario Saravia, haber violado brutalmente a su hija, en la primera clase de guitarra que había pactado él en persona, a quien incluso le pagó sus pretensiones económicas.

El hombre aseguró que fue amenazado con terminar su vida bajo el fuego de una escopeta.

El caso tomó estado público horas atrás, aunque los comentarios en la localidad anteña tienen ya una semana.

Desde esa localidad un lector de nuestro medio aseguró que el sujeto es vastamente conocido, ya que es la principal figura de los cultos religiosos de la hermandad protestante de la zona.

El músico tiene 24 años y es vecino de su víctima.

En su domicilio del barrio Libertad de la localidad anteña el músico imparte lecciones de guitarra y la jovencita quiso tomar clases de ese instrumento.

El acusado, luego de pactar las clases con la jovencita, la citó a su domicilio particular.

Los hechos
Según el relato de la denuncia, en la primera clase el evangélico folclorista la hizo pasar y con la excusa de que había dejado los instrumentos en su habitación la llevó hasta el dormitorio, donde redujo por la fuerza a su víctima violándola sistemáticamente hasta la hora pactada.

Tras consumar el acto sexual el sujeto comenzó a amenazar a la jovencita con un sinnúmero de historias de truculentas compilaciones moralistas de su verborrágicas jornadas pastorales.

La joven que comparte la misma fe que su pastor abusador se retiró en silencio y humillada.

Según la denuncia, el sujeto le dijo además antes de despacharla que tenía planes violentos contra su familia si ella lo denunciaba.

Silencio inocente
La escena de la violación primera quedó grabada en la jovencita, ya que su padre admitió que la víctima le relató que el sujeto en el cuarto la empujó y le quitó la ropa y redujo bajo amenazas toda la resistencia de la joven, a la que sometió sexualmente.

El denunciante dijo que al verla mal revisó una tarde su celular y halló el vil arrepentimiento del sujeto, quien le pedía disculpas por lo sucedido, dando a entender un abuso preexistente. Esto motivó una conversación seria entre padre hija que culminó con la confesión de lo sucedido.

Se supo que la joven le dijo a su padre de las amenazas que pesaban sobre ella y su familia y otras maldiciones que dijo el pastor iban a caer sobre la familia de la humilde víctima.

Su padre no dudó y se dirigió a esta capital ni bien tuvo el dinero suficiente y radicó en la Comisaría 17 de Solidaridad.

Su deseo es que la Justicia terrenal acabe con la impostura que el folclorista, músico y pastor descarriado predica por las tierras de Anta.

El padre de la víctima también dejó escrito en amarga queja que el músico cuando fue “frenteado” por él no mostró arrepentimiento alguno y con toda caradurez dijo -según una fuente- “ahora somos novios” y que por eso podía mantener relaciones sexuales con la joven. El padre asegura que no es una relación consentida sino una violación clara y manifiesta de un sujeto que tenía la guarda de su hija por el tiempo que estaba pactada la clase de guitarra. A esa posición el pastor le habría espetado: “En la casa tengo una escopeta”.

FUENTE:EL TRIBUNO

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