Un fallo del Tribunal de Impugnación declaró la nulidad de las actas de debate y del fallo.

Un juicio muy desprolijo quedó expuesto con la resolución del Tribunal de Impugnación que resolvió cuestionar todo lo actuado en el proceso que derivó en la absolución de un hombre acusado de violar a una menor de edad.

Los jueces de la Sala IV del Tribunal de Impugnación, Antonio Omar Silisque y Luis Félix Costas, declararon la nulidad de las actas de debate y de la sentencia que absolvió a G. R. I. del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por la convivencia, y que se basó en la aplicación del beneficio de la duda.

En el mismo fallo, los jueces de alzada ordenaron el apartamiento de la jueza de Metán, Carolina Poma Salvadores, y del Fiscal Penal de Joaquín V. González ese Distrito, Gonzalo Gómez Amado, ya que en ellos recaía el deber de controlar la legalidad de los actos que ahora se declararon nulos.

La causa había llegado a ese tribunal por el recurso de casación que interpuso el fiscal penal actuante contra la sentencia que aplicaba el “in dubio pro reo”, que implica favorecer al acusado en caso de duda.

Los jueces de Impugnación advirtieron que, entre otros errores de forma, en las actas del debate constaba que seis de los ochos testigos que declararon en el juicio lo hicieron sin ser prevenidos de la penalidad del falso testimonio, y sin prestar el debido juramento. Esto hace que las declaraciones por ellos expuestas no sean válidas para el proceso.

Por ello, y sobre todo teniendo en cuenta que la jueza, al momento de dictar su sentencia absolutoria, se apoyó en esas declaraciones, los jueces declararon la nulidad también del fallo, no sólo por ser un acto consecuente de las actas de debate ya nulificadas, sino también, por tener falta de motivación, al no existir procesalmente las declaraciones en las que se basó para dictarlo.

Info La Gaceta

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