Las inundaciones que se produjeron en Apolinario Saravia y en Luis Burela vuelven a poner en cuestionamiento al agronegocio en la zona que propicia los desmontes con el aval del gobierno provincial. Especialistas y ambientalistas apuntan a la deforestación como una de las principales causas.

(Por Claudia Alvarez Ferreyra)

Una investigación de expertos del Inta, Nicolás Bertram y Sebastián Chiachiera, señala que el monte nativo puede absorver 300 milímetros de agua en la primera hora de un evento hídrico. Una pastura o pastizal, infiltra 70 a 100 milímetros mientras que un lote con monocultivo de soja apenas 10 a 30mm. Para ellos que realizan un informe en base a un estudio en la región pampeana el cambio del uso del suelo es un factor fundamental para explicar por qué las inundaciones son cada vez más continuas y graves. “No estamos de acuerdo en que los excesos hídricos se deban a la falta de obras ni al exceso de lluvias, sino más bien a cuestiones asociadas al proceso de minería que sufre la agricultura y a la agriculturización de las últimas dos décadas principalmente” (afirmaban en el sitio Desinformémonos, nota de Darío Aranda).

En un parte de prensa Greenpeace precisa que las áreas afectadas por las inundaciones en la provincia de Salta, los departamentos de Gral. San Martín y Anta, fueron las que tuvieron la tasa más alta de deforestación. Según datos oficiales, en la provincia se desmontaron 1.406.005 de hectáreas de bosques nativos entre 1998 y 2017.

Nuevo Diario de Salta indica que en el período, que abarca las gobernaciones de Juan Carlos Romero primero, y Juan Manuel Urtubey después, se deforestó el 60 por ciento del total de superficies desmontadas de la provincia en esos años. Mientras, desde que se tiene registro en 1976 hasta 1996, o sea 20 años, la superficie desmontada fue de 816.380 hectáreas.

Esta semana una docente enviaba fotografías a ANTA PERIODISMO y expresaba lo siguiente “¿Quién dice algo de los grandes desmontes? Desde la época de Romero que desmontaron 25.000 ha. Ahora la falta de masa arbórea y el efecto esponja de los bosques no existen. En muchas partes del planeta están pasando estas cosas y las obras humanas son insuficientes. La ambición y poder sumando la ignorancia… Vengo viajando desde J. V. González, desde Río del Valle, pasando por Mollinedo es impresionante los campos sojeros cubiertos de agua. A la vera de la ruta, inundado. El agua llega hasta la ruta 5 nueva. ¿Y dicen que no llovió casi 500 mm?. Lo estoy viendo, es de terror, todavía faltan días de lluvia. A ambos lados de la ruta agua por doquier, los campos inundados y esa agua va a Saravia”.

Lucas Seguezzo,es investigador del CONICET, Doctor en Ciencias del Medio Ambiente (Universidad de Wageningen – Holanda) Y Licenciado En Recursos Naturales (UNSa), (consultado por Nuevo Diario de Salta) sostuvo “La relación entre desmontes y cambio climático está demostrada. Salvo que alguien crea que no exista el cambio climático… Los desmontes en Salta contribuyen a lluvias más intensas y es una de las causas de las inundaciones”.

En cuanto al reclamo de quienes piden comprobar los efectos del desmonte sobre el clima, Seghezzo recordó que existe el principio precautorio “que dice que una actividad que compacta suelos, reduce su infiltración, su evapotranspiración y su calidad, no necesita ningún estudio particular que vincule desmonte con inundación para saber que hay que parar los desmontes y hacer una planificación territorial mucho más estricta”.

La alusión al cambio climático como una problemática global no debería servir para que funcionarios y políticos se exceptúen de responsabilidades porque son quienes implementan políticas productivas que estarían teniendo consecuencias ambientales, y socio sanitarias nefastas. Un artículo de Maristella Svampa y Enrique Viale (Inundaciones, sequías, incendios) plantea “Lamentablemente, gran parte de la clase política no puede -ni quiere- relacionar las causas de las inundaciones y de los voraces incendios con el modelo de desarrollo y los desastres ecológicos que éste genera”

Greenpeace viene denunciando los desmontes en la empresa La Moraleja en General Pizarro que se inundó y se encuentra en el lugar de la zona afectada “El agua pasa sin freno por la finca La Moraleja, donde se desmontaron más de 3 mil hectáreas de alto valor de conservación protegidas por la Ley de Bosques”, describió Noemí Cruz.

“Los bosques nativos tienen funciones irremplazables para equilibrar los ecosistemas y funcionan como esponja y paraguas naturales para proteger el suelo. Si bien el ecosistema es dinámico y se repone, la explotación descontrolada hace que se reduzca la capacidad de resiliencia y disminuye la posibilidad de mitigar el impacto de las lluvias en tan escaso tiempo” agregan en el comunicado de Greenpeace.

Con todas estas manifestaciones, las autoridades políticas del departamento de Anta y de la provincia ya no pueden seguir obviando estas problemáticas y deberían accionar con políticas ambientales serias para prevenir estas situaciones trágicas para muchas familias, que también provocan enormes pérdidas materiales y dañan las economías locales. El replanteo del modelo de -mal- desarrollo aún es una tarea que no se quiere realizar.

Greenpeace añade “Es hora de que el gobernador sancione a quienes destruyen los bosques. Además de asistir a los afectados y realizar obras reparadoras, el Estado debe garantizar que los responsables de dañar el bosque que los protegía no sean indultados. Hace más de cuatro meses que Urtubey se comprometió con la Nación a evaluar estos desmontes y aún no se conoció el resultado. Estos crímenes no pueden quedar impunes”.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *