Denuncia

Sobrefacturación, manipulación de planillas, falta de medicamentos, y hasta muerte de afiliados de la tercera edad son las denuncias en contra. La inacción del PAMI Salta, es cómplice de las irregularidades.

La denuncia señala como “responsables ideológicos y materiales” al doctor Emilio Benítez y al contador público nacional Daniel Tolaba, propietario y gerenterespectivamente de la Clínica del Neurodiagnóstico, y agrega un dato de alto valor: “todos los hechos se realizan con la connivencia del personal perteneciente a PAMI Salta que tenían conocimiento claro y cabal de los hechos”.

La denuncia formal la realizó la instrumentadora quirúrgica Mariel Pérez y la presentó ante el Fiscal Federal Javier Arzubi Calvo en donde involucra al PAMI Salta, la Clínica del Neurodiagnóstico y tres médicos entre los que se encuentra Víctor Ola Castro.

La principal acusación hace referencia a la “asociación ilícita para defraudar a la obra social del estado” que conformaron Benítez y Tolaba, con el fin de incrementar los beneficios económicos provenientes de las prestaciones a los afiliados del PAMI.

Uno de los puntos graves de la denuncia radica en la “falsificación de datos en el registro de movimientos internos de los pacientes en la planilla diaria que se envía a PAMI y en la facturación presentada ante la obra social”, indica la denuncia.

La metodología

El modus operandi utilizado por los jerarcas de la clínica radica en la manipulación de “los registros de la planilla diaria, que indica que los pacientes continúan en UTI 3 o 4 días más, cuando en realidad ya están en piso”, describe la denuncia.

Esto se debe a los diferentes costos que representan las internaciones, ya que el día de internación en UTI posee un costo superior al día de internación en piso. Este sistema permite a la clínica sobrefacturar al PAMI por un servicio que no prestó.

El rol de los médicos Víctor Ola Castro, Josefina Medrano de la Serna y Mariana Estela Dell Acqua, radica en que “todos los hechos se realizaron con la connivencia del personal de Pami, que sí tenían conocimiento claro y cabal de los hechos”, ya que la denunciante puso en “conocimiento de personal UGL XII – PAMI SALTA de esta situación sin lograr absolutamente ninguna medida. El doctor Ola Castro nunca respondió los mensajes”

La clínica infringe ordenanzas vigentes mezclando prendas, ambos y ropa de cama de terapia intensiva, piso e indumentaria de los empleados en un mismo paquete donde se mezclan fluidos físicos infecciosos. “La lavandería donde es llevada esta ropa con cuenta con infraestructura de esterilización para el tratamiento de estos textiles, procediendo solo a un lavado estándar.

La doctora Dell Acqua, auditora del Pami, manifestó “no ser ella la que toma la auditoría para exigir y dar sanciones. Eso excede mi función”, responde primeramente y luego amplía sobre su cargo. “En función de lo que se me otorga paso y busco saber si están atendidos “si es correcto el tratamiento de que no paguen sus prestaciones. El resto lo decide bs. As. y los directores”.

“Quién tiene conocimiento de la situación, es la Dra. Josefina Medrano de la Serna, que sé fehacientemente existe cierta amistad laboral con el Contador Tolaba, lo que me hace pensar en que podría ser que le advirtió de la información entregada para lograr el encubrimiento de toda esta escena”, indica un párrafo de la denuncia en donde se nombra a quien también fuera denunciada. Luego aclara “que este dicho es totalmente conjetura mía y no tengo pruebas”.

Ambición y muerte

La desmedida ambición del propietario y gerente de la Clínica del Neurodiagnótico provocó, no solo irregularidades, sino también que llevó a la muerte a pacientes de Pami que acudieron allí, según consta en la denuncia que realizó la instrumentadora quirúrgica Mariel Pérez.

La Clínica del Neurodiagnóstico no cuenta con quirófano ya que “quedó totalmente obsoleto en su estructura y equipamiento, por lo que se dejó de usar”, consta la denuncia. Esta situación es totalmente irregular, ya que en caso de requerir una intervención quirúrgica inmediata no cuenta con esa opción.

Elsa Colina: ingresó a internación con el diagnóstico de Infección en el Tracto Urinario y Deshidratación y falleció “debido a que la Clínica se encontró durante 4 días con su provisión de farmacia sin stock (inclusive sin sueros), del Viernes 28 de Septiembre al 4 de octubre.

Augusta Colque: como consecuencia de la falta de medicamentos, en este caso Diazepam ya que se encontraba en estado de excitación, se cayó de su cama produciéndose lesiones que se encuentran probadas, porque sus familiares realizaron denuncia policial.

Miguel Martínez: internado en UTI con el diagnostico de Insuficiencia Cardíaca Descompensada, tuvo que ser derivado sin estabilización y en su delicado estado de salud al Sanatorio San Roque, en donde fue recibido por el Dr. Heredia del Área de Hemodinamia en el Sanatorio, quien reclamó “negligencia en el traslado, poniendo en riesgo absoluto la vida del paciente”.

Ana María Romero: ingresó con diagnóstico de fractura de meniscos y fue alojada en piso. Este caso no revestía riesgo de vida, ya que la lesión solo requería de una cirugía menor de bajo riesgo. Debió ser derivada a otro sanatorio y/o clínica. Ana Romero estuvo 12 (doce) días internada sin encontrar solución alguna pero sí la medicaron con Diclofenac de manera abusiva provocando una hematuria e hipertensión, llevando a la paciente a estado de coma debido al sangrado. El 13 de octubre fue derivada a la Clínica Cruz Azul, fue internada en estado de coma con respirador artificial, debatiéndose entre la vida y la muerte y habiendo ingresado solo por una lesión en la rodilla.

Fuente: El Tintero de Salta

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