La historia de vecinos que sobreviven del basural en J. V. González es narrada por Christian Bicecci (Factor Común/ Radio Sónica). En los extremos de la marginalidad y en la exclusión social, ante las nulas políticas de estado que reviertan esta situación y les posibiliten igualdad de oportunidades hay quienes tienen como única fuente de ingresos el recolectar y vender lo que encuentran en la basura.

José es un hombre de 53 años. Su lucha es conseguir la comida diaria. “Nacido en la ciudad de Joaquín V. González en el seno de una familia humilde, su vida fue marcada por diversos hechos que lo llevaron a trabajar desde temprana edad”.

Sobrevive vendiendo cobre y aluminio, obtenidos del basural de la ciudad lugar al que acude desde la infancia, apróximadamente desde los 10 años.

Sin ningún tipo de remuneración ni asistencia por parte del gobierno, su vida se encuentra en un estado de vulnerabilidad absoluta.

“Aveces se consigue, aveces no; no entiendo porque no me ayudan, ni una buena prefabricada puedo tener. “Aquí vienen muchos a buscar ropa y cosas para vender, no soy el único” señaló respecto a las personas que visitan al “basural”.

Las lágrimas de un hombre adulto en la indigencia tal vez poco conmuevan a los/as funcionarios/as que deberían garantizarle el acceso a los derechos básicos: “No me ayudan, ni la pensión puedo hacer”.

Héctor de 48 años también sobrevive del mínimo ingreso que consigue por el “basural” junto a 3 personas “hace unos años vivo en el basural”, vivo vendiendo cobre, aluminio, bolsas para carbón […]Si tengo bien y si no bueno”, “a veces saco $60 pesos por día y hay que andar desde temprano”.

Bicecci menciona “encontramos a varias personas que viven literalmente de la basura en un estado de vulnerabilidad y sin ningún tipo de contención por parte del estado”.

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